De cualquier edad... con la estatura suficiente... del sexo más lindo... con el vivir por hobie... la escritura, el baile, la música y el chocolate como pasiones... con dos retoños de premio y luz... al Norte del Sur... en un lugar en el tiempo y la distancia... siempre incondicional... eterna... siempre de mueca.
Champagne... Merecido en la victoria... Necesario en la derrota.
Sólo para amigos... para los que gustan de leer... para quienes disfrutan de poemas...para los que como yo sueñan...para los que mantienen la sonrisa...y conjugan a solas las lágrimas...para los que quiero...y los que me quieren...para ti... sobre todo para ti...
Escribir desde la existencia desde el sentimiento desde lo que duele o procura sonrisa desde la cita que no se da y aún se espera Y estás clavado en mi existencia en mi sentir en mi dolor en lo más hondo de mi músculo al centro del pectoral izquierdo en las células tácito incongruente permanente humilde, visión altivo, desaparecido
Vago por el piso como si la inercia de mi yo alegre declarado no estuviera empañada por tu ausencia recupero el espíritu asisto la esperanza creyendo en tu juramento y sigues ausente surges como las ánimas dejas estela tortura olor evocativo sembrando muecas asómanse éstas tímidas y agradecidas viven sienten lloran reniegan se tornan vengativas.
Soy lodo me fosilizo me hago légamo risco bañado de agua de sal tú, amianto aire hueles a agua sabes a agua.
Te pienso, hay resistencia lo logro, apareces análogo desisto alimentas tu egoísmo con mi dolor que no percibes te clavas como espina espontáneo, sangrante suavizando la punción con pétalos.
Falla mi percepción, me confundes la ofrenda de ojos y de abrazos se hace perpetua perenne se queda en el puente o en la huella ajena adorable granuja filibustero soledad de agua marina de esperanzas agua dulce de nada.
Que seria de mí si no tuviera mis manos… y éstas, mis letras.
Anhelo los días de enero… en los últimos años, los días de diciembre se me hacen terribles, como fascinantes… por momentos los disfruto como pocos, y en otros los detesto como al que más… unos amanecen cargados de esperanzas que bailan y cantan como los cronopios, entusiasmados, arrebatados, desordenados, escandalosos, y me llevan a la completa euforia… otros amanecen turbios, apagados, avitaminosos, cargados de agua salobre que no deja de gotear… y me duele hasta el sostén… me debato en un sube y baja de completa ambivalencia emocional… mi bipolaridad existencial decembrina es de completo estudio…
Son días en que lo productivo necesario, como la búsqueda de un empleo, es inviable, pérdida total del tiempo, ni rezo ni golpe de suerte existen… lo productivo adoptado, como echarte en la cama a leer un Cortázar, un Neruda o un Vargas Llosa, con una taza de café y un Serrat o un Aznavour de compañía, se hace imprescindible para llenar las horas que pasan como tortugas en procesión…
Escribir también es productivo, desahoga, libera… las musas más que inspiradas, andan arrebatadas… entonces escribo, desde el sentimiento, desde la soledad existencial… a veces me aburro de mi… la escritura se desborda y me ubico en la nostalgia, que me lleva por inercia a leer tus mail, -ahora no hay cartas, tristemente- y siento, con una profundidad que ahoga, lo mucho que extraño tus palabras, aquello que solíamos llamar mimos necesarios… me percato entonces, aún sabiéndolo, que no dejo de quererte, que nunca lo haré, aunque la promesa del abrazo no llegue, aunque caminemos pasos separados… y es que soy como los niños cuando les prometes algo, qué decir de mi…
Pienso... en que eres parte de mi tanto como mis células… me cubres toda, me vistes en la piel y me dueles… pero no me gusta que me duelas… y entonces decido cerrar los ojos e inventarte… y te invento besándome, riendo conmigo mientras te cuento cosas como estas… o arrullándome en tu poltrona, esa donde piensas en los días de lluvia, acompañado de Serrat, ese Serrat nuestro… yo, entre tus brazos, arriba de ti, mientras beso pausaditamente tus párpados, tu nariz, tu labio inferior… y con una sonrisa de mona lisa, me dormito… pero despierto siempre, sola, y entonces reputeo por estos días de navidad… y te sigo queriendo, si, como siempre y en lo cotidiano… pero me gusta cuando queriéndote, no me entero… por eso anhelo los días de enero…
Transcurría la noche en espiral de purpurina, cuando sin gemido aparente volvió la vista hacia el sur… el asombro de lo sentido la trajo a noches como esas, en las que un aliento a fruta la despertaba con una sonrisa… tantos recuerdos acumulados en su mente… tantos relatos de una misma historia. Se le ocurre repasar los pasos de lo realizado, y forja un hechizo, con anhelo de que todo vuelva a ser como antes… evoca aromas en su mente, sintiendo en sus manos la textura de un grumo, como de mandarina y limón, miscibles entre si… la escalera hacia el asombro la arrastra desconsolada… sólo soñaba… sola solloza.
Otra rica experiencia con los integrantes de Pliegues/Despliegues... mil gracias.
La noche suele trasladar los pensamientos a los más recónditos rincones donde se hallan nuestras miserias, allá donde lo desecho se hace visible y su olor sin querer atrae, allá donde depositados están los dolores de lo no logrado, de lo no permitido, de lo negado, de lo muerto que aún late en esta noche es de lisonjas, aunque no haya encuentros.
Hoy escojo experimentar. Hoy he decidido oler los recuerdos que me dejaron esperanzas, saborear las aventuras que me dejaron sonrisas y palpar las verdades que me formaron buena. Hoy veo en las sombras los colores de la compasión. Hoy pienso en ti, aunque no haya encuentros.
Hoy la noche amanece bonita, se ilumina con las caricias de los posibles y surgen las promesas no consumadas, para recordar que existen momentos en la sonrisa, caricias en las evocaciones y ternuras en las añoranzas, aunque no haya encuentros.
Los libros cerrados me traen el olor a lo antiguo de un pasado que se hace eterno, pero que sólo tiene meses de gestado, un olor a lugares comunes no recorridos aunque silenciosamente habitados, por las ansias supremas de hacerlos nuestros, aunque no haya encuentros.
Hoy la luna me ríe mientras la estrella me guiña el ojo en complicidad de un trasnocho que anuncia amanecer, en el canto de las aves peregrinas de mi paisaje de montaña, esa que transporta la silueta de tus sierras veneradas en las que tantas veces me pensaste añorante, aunque no haya encuentros.
Hoy me duermo con la mueca del agradecimiento, hoy comienzo a entender de nuevo el significado de las promesas como regalo, ante un mañana que se me brinda prospero de realidades, con quieros figurados y puedos realizables, aunque no haya encuentros.
Hoy mi plegaria es más conversa y mi petición más fija, la sonrisa se hace asombro y la ilusión será innovada en otro reflejo, el destello de mi pensar compite con el sol que asoma y el ensueño se sospecha placentero, las remembranzas cambian de desolación a sosiego y los sollozos se deslizan, cambia el cariño por necesidad a necesidad por cariño… hoy ya no hacen falta los encuentros.
Las palabras con guantes empuñadas para no deteriorar las intenciones insuficientes fueron, ante la realidad de un emigrar delgado conmemorando la falta de ilusiones.
Se sabe el amor, en ganasmalgastadas se registra dolor, más no se ve la herida no se advierte ensueño, ni deseo, ni esperanza y no se halla rabia que sea compartida.
Se extraña sentir, atino nulo exasperante inercia coexistida se escoge la tristeza apedreante y no el abandono que se anida.
De que vale el amor si nadie lo corteja de que vale el disfraz si eventual te lo quitas de que vale que digas que me tienes presente si te me haces ausencia cuando mi alma te grita.
De que vale que vengas cada tanto a mi puerta a dejar sólo un beso para después partir de que vale bautices con mi nombre tus sueños situs sueños no escuchan mi angustiante gemir.
De qué vale tenerme en tu historia de huidas por qué vuelves si sabes que comienzo a sanar por qué te empeñas en abrirme la herida y creerme de nuevo solitaria sangrar.
Entiende de una vez, de esta forma no hay historia no deseo disfraz, ni bastón, ya no sangro, ya en mis ojos no llueve ni mi boca te nombra tu presencia en mi vida se quedó en aquel tango.
Emerges para tenerte?... me parece que no entonces, mi bien, sigue de largo.